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Todos deberíamos ser feministas

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     Publicamos un artículo de opinión que nos envía Rosa Mª Díaz Olmo, en relación con la respuesta a una pregunta realizada a un candidato a la alcaldía de Pozoblanco sobre el feminismo.

Pregunta:

¿Qué concepto tiene usted del feminismo?

Respuesta:

“No debe de existir feminismo más masculino ni más femenino, la historia está en que debemos ser normales y hacer las cosas mucho más sencillas, tiene las mismas oportunidades la mujer que el hombre y las mismas cuestiones. Es una cosa que la vería obvia y de sentido común”.

Artículo de opinión de Rosa Mª Díaz Olmo:

Tras las declaraciones que he escuchado y que entiendo no están contextualizadas, de un candidato a la alcaldía de Pozoblanco, sobre la pregunta que se le formula en relación al feminismo, me gustaría matizar algunas cuestiones que me parecen fundamentales. También yo hasta hace unos años, desconocía lo que significaba el feminismo en profundidad y agradecí sinceramente que alguien me diera luz en este tema.
El feminismo no es lo contrario al machismo, como mucha gente piensa. Un hombre machista o una mujer machista considera por ejemplo que la mujer está más capacitada para cuidar y menos para gobernar, por ejemplo. Pero los feministas, no considera que una mujer pueda gobernar mejor que un hombre, considera que ambos deben tener la oportunidad de decidir lo que quieren hacer, sintiéndose libres y con las mismas oportunidades para llevarlo a cabo.

El feminismo no es un movimiento de mujeres fanáticas, las hay, como en todos los movimientos sociales, religiosos, ideológicos, etc. hay posturas fanáticas y personas que pierden la razón con argumentos absurdos. Pero si reducimos el feminismo a esas posturas fanáticas es porque interesa desprestigiar un movimiento que tanto bien ha hecho y debe seguir haciendo en la actualidad.

Una gran amiga me ilustró y empecé a leer y a comprender lo que era el feminismo. No defiende la superioridad de las mujeres sobre los hombres, sino que defiende la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Esta amiga me regaló un libro, (“todos deberíamos ser feministas” de Chimamanda Ngozi Adichie) y claro que todos debemos serlo, porque ser feminista no es otra cosa que defender que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades para desarrollarnos y estemos libres de estereotipos respecto a lo que se espera de nosotros por el hecho de ser mujer o ser hombre.

Cuando el candidato respondía que “deberíamos ser normales”… considero que estas palabras hieren sensibilidades y bajo mi punto de vista no son acertadas. La normalidad hoy en día está muy sobrevalorada. Si algo somos es diversos, diversos en cuanto a que seamos creyentes o ateos (por ejemplo), diversos en cuanto a que tenemos altas capacidades o tenemos alguna discapacidad, diversos en cuanto a que seamos heterosexuales u homosexuales. Si de algo están cansadas las personas que no forman parte de esa “normalidad” es de que se les considere raros, porque no lo son. Por tanto, lo de ser normales, hoy en día, es algo que debemos ir desterrando de nuestro pensamiento y de nuestro lenguaje.

Es cierto como dice el candidato que “debemos hacer las cosas sencillas”. Yo también lo creo. Complicar la realidad más de lo que es, no contribuye a nada bueno. Sin embargo, una cosa es ser sencillo y otra cosa es ser simplista. Algo sencillo es algo que no es complicado, que carece de muchos adornos, de muchos matices … pero cuando reducimos algo a lo simple, estamos obviando u olvidando que realmente la realidad no es blanca o negra, suele ser gris. Cuando se habla de feminismo no se puede ser simplista porque entonces estamos reduciendo la realidad a algo que no es. En este sentido, entiendo que el candidato quería decir, que todo debería ser sencillo, pero la realidad es que no lo es. Pongamos algunos ejemplos: Las tareas del hogar deberían estar correctamente repartidas entre el hombre y la mujer cuando ambos trabajan, pero no lo están. La responsabilidad de la organización del hogar (cuando se cambian las sábanas, cuando hay que cambiar la ropa de temporada, cuando hay que poner lavadoras, cuando hay que hacer limpieza general …) debería estar equilibrada entre ambos miembros de la pareja, pero no lo está. Cuando un bebé o un niño de dos o tres años no duerme por las noches, quien se suele levantar más de veinte veces suele ser la mujer, aunque a su marido le suene el despertador a la misma hora que a ella para ir a trabajar.

En el mejor de los casos el marido “la ayuda” y se levanta algunas veces, pero el peso de la situación y la carga del insomnio la lleva la mujer sobre los hombros. En los hospitales la mayoría de las personas menos cualificadas, las que realizan los cuidados básicos de los enfermos, son mujeres. Si en una casa la mujer no trabaja y se dedica a ser ama de casa, es algo que no se suele cuestionar, incluso se valora positivamente el que la mujer se dedique al cuidado de los hijos y del hogar. No obstante si el hombre es quien está en paro, se ve más raro y se hacen comentarios no siempre bienintencionados sobre la valía de ese hombre o sus ganas reales de trabajar. En las familias donde nacen hijos con una gran discapacidad, si alguno de los padres debe dejar el trabajo para dedicarse a su cuidado, en un porcentaje altísimo son las mujeres las que renuncian a su trabajo, cuando en realidad esto debería ser algo consensuado, porque tanto el hombre como la mujer tiene la misma capacidad para trabajar fuera de casa y la misma necesidad de “realizarse” haciéndolo. Cuando vimos a la Ministra de defensa Carme Chacón, embarazada, pasar lista a las tropas españolas, fueron muchos los comentarios sobre que esa mujer debería estar centrada en su embarazo y que era muy rara esa imagen. Cuando mi madre se sacó el graduado escolar en el centro de adultos, había muchas más mujeres haciéndolo que hombres, porque cuando ella era niña era mucho más frecuente que las niñas dejaran la escuela para ayudar en casa, cuando en realidad debería haber un nº parecido de ambos sexos, dadas las circunstancias de la época. Los puestos relevantes o de poder como gerentes, gobernantes, científicos, escritores, pintores, etc … normalmente han sido ocupados por hombres y cuando lo han hecho mujeres ha sido algo mucho más anómino y menos aplaudido. El deporte masculino tiene mucha más audiencia y repercusión que el femenino cuando debería ser algo obvio que tendría que tener el mismo apoyo y la misma audiencia y en definitiva el mismo valor.

Podría seguir enumerando situaciones, sería infinito. Por todos esos “debería” es por lo que sigue haciendo falta celebrar el día de la mujer y que el feminismo siga existiendo. Por todos esos “debería” es por lo que todos debemos ser feministas porque no me cabe duda que lo que el candidato quería decir, pero no dijo, al referirse en sus palabras a “la cosa la daría como obvia, las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres, es algo de sentido común”, es que realmente tendría que ser algo obvio que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades, pero a día de hoy no lo es, y como el sentido común es el menos común de los sentidos, el feminismo debe seguir muy vivo y sumarnos todos a ese movimiento.

 

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