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La ubicación de la empresa y la calidad del granito, factores de la crisis de Grapesa

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Como adelantó El Quincenal de Los Pedroches parte de los trabajadores de la empresa Grapesa (Granitos Los Pedroches S.A.) han iniciado en la mañana de hoy una huelga, concentrándose en las puertas de la empresa por la falta de acuerdo con la dirección de Grapesa y sobre todo por el importe salarial que se les adeuda que según Miguel Cobos, representante de los trabajadores, oscila entre 10.000 y 11.000 euros por trabajador.

 

La huelga ha sido secundada por los trabajadores que quedan en la planta de producción de la empresa y por los trabajadores que Grapesa tiene en la fábrica de Ruanes (Cáceres).

 

La causa de la situación actual de Grapesa, según Cobos es que “La empresa ha ido dejando el mercado nacional, ya no compraba bloques nacionales, sólo los de cantera, que en calidad no pueden competir con los otros materiales, este ha sido el principio del final de Grapesa”.

 

No obstante  no se ha dejado de vender a Estados Unidos, México, la zona de Marruecos, Argel y al norte de Europa.

 

“Se llega a esta situación porque pensamos que se está vendiendo a muy bajo precio y no hay rentabilidad por esto, pero es lo que pensamos, ya que ellos no nos dan ningún tipo de información”, señala Miguel Cobos.

 

Los trabajadores que están en huelga son los de planta, los administrativos y encargados dicen “no entender la huelga, y no quieren participar para nada”, ellos están en una situación peor, ya que se les ha retenido más dinero que a los trabajadores de planta“, afirma Miguel Cobos.

 

Igualmente, el representante de los trabajadores ha denunciado que “desde el viernes por la mañana no deja de salir material, incluida alguna máquina y creemos que lo que  pretenden es dejar la fábrica vacía para que cuando lleguen los administradores se encuentren lo mínimo y nosotros no podamos cobrar nuestra parte de indemnización”.

 

Sobre el gerente, Cobos señala, que “Hace 18 años llegó un señor, de Sevilla, que comienza a ser el gerente y pretende levantar Grapesa, que en aquellos tiempos estaba deteriorada y lo consigue. De gerente pasa a accionista, con acciones suficientes para estar dentro del Consejo, a partir de ahí, gran parte de la producción de Pozoblanco se la llevaron a Cáceres, el deterioro creemos que comenzó cuando se montó la planta de Ruanes (Caceres), que nunca ha dado resultado”.

 

Afirma que “volverán a trabajar, si cuando los que mandan nos digan que nos van a ingresar nuestras nóminas”.

 

Altercado con el encargado

Según Cobos “El encargado vino el pasado viernes por la noche muy alterado y nos insultó a un compañero y a mí que éramos los dos que estábamos trabajando en ese momento y nuestra sorpresa es que al día siguiente nos había denunciado a la Guardia Civil porque lo he insultado y nos hemos quedado con los mandos a distancia de los puentes grúas, mandos que guardamos nosotros los fines de semana y este fin de semana los hemos guardado bajo llave en el taller mecánico, Llave que tiene el encargado”.

 

Declaraciones de Javier Gaztelu, gerente de Grapesa, desde hace 21 años.

“Hemos hecho lo imposible por sacar la compañía adelante, se han pasado momentos de dificultades, supimos resolverlo y seguir adelante con la compañía. Han pasado cinco años desde que se solicitó por primera vez la declaración de concurso, se aprobó por convenio, se ha ido cumpliendo con los trabajadores regularmente con todas las obligaciones, ha habido algún atraso momentáneo, pero después se ha solucionado. La realidad es que quitando las dos nóminas que se deben, ha ido cumpliendo con todo el mundo, se hizo un plan de ajuste de plantilla, una serie de compañeros han ido causando baja voluntaria, nos hemos ido ajustando a las necesidades del mercado”.

 

“Hay una serie de acontecimientos que han precipitado esta situación, entre los cuales, el cierre de una de las canteras que nos generaba materia prima muy demandada en los mercados del Norte de África y que nos ha impedido vender a una serie de clientes que compraban estos materiales”, también afirma Gaztelu, “nos ha reducido el volumen de facturaciónla ubicación de la compañía, que está muy lejos de las materias primas, esto nos ha llevado a que no seamos competitivos con otras empresas que están mejor ubicadas que nosotros. Por estas razones, la empresa está atravesando por unas dificultades muy importantes que nos hacen inviable seguir adelante”.

 

“Los trabajadores están saboteando las instalaciones y bloqueando la salida de mercancías y ahora nos encontramos con esta huelga, esto supone crear mayores dificultadesy problemas de los que ya tenemos. Hemos puesto una denuncia porque han desaparecido los mandos para maniobrar las grúas. La compañía ha solicitado ante el Juzgado la liquidación y seguiremos trabajando mientras se pueda para tratar de minimizar los daños que se puedan producir en este proceso”.

 

“El Juzgado será quién se encargue de dar soluciones, vía liquidativa para pagar a los acreedores o la continuidad de la actividad”.

 

“Los demás trabajadores de la empresa continúan trabajando, excepto el personal de fábrica. Trataré de hablar con ellos, para convencerlos de que vuelvan a trabajar para cumplir con los pedidos”

 

Este es el final de una empresa que llegó a contar con más de 75 trabajadores directos e indirectos, que fue una de las empresas más emblemáticas de Pozoblanco y que desaparecerá tras casi cuarenta años en el mercado.

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