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“Covap fue consecuencia de la comarca en los años 50 y hoy la comarca es consecuencia de Covap”

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  • Jesús Vigorra, Luis Mateo Díez, Gutiérrez Aragón y José María Merino ofrecen su visión de la literatura como elemento vital del ser humano

         Los expertos que han participado en la primera sesión de las mañanas de las Jornadas de Otoño de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno han destacado la excepcionalidad y las singularidades de Covap y del territorio sobre el que se asienta. Con el título ‘Hablemos de nosotros mismos. El entorno natural y ganadero de Covap’, los catedráticos de Geografía Bartolomé Valle Buenestado y Josefina Gómez Mendoza; el catedrático Ordenación de Montes de la Universidad de Córdoba, Rafael Navarro Cerrillo, y el veterinario, catedrático y científico Juan José Badiola han coincidido en el “milagro” que ha supuesto Covap para Los Pedroches y para las comarcas en las que ejerce su influencia, donde ha protagonizado un movimiento de “auténtica reforma agraria en los últimos 60 años”. Los ponentes también han expuesto las características de un entorno natural y de un paisaje “únicos y con muchas complejidades”. El contenido de estos análisis, estudios y opiniones es la base del libro conmemorativo que está coordinado el presidente de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, Santiago Muñoz Machado, con motivo del 60 aniversario de la fundación de Covap, que se celebrará en 2019.

El catedrático de Geografía de la Universidad de Córdoba, Bartolomé Valle Buenestado, ha expresado que Covap “es una creación extraordinaria de carácter colectivo que saca a la comarca del siglo XIX y la transporta al siglo XXI”. Valle Buenestado ha señalado que “Covap fue consecuencia de la comarca en los años 50 y hoy la comarca es consecuencia de Covap”. Sin la influencia actual de la Cooperativa, no se entiende la configuración de este territorio”.  Este “milagro”  asentado sobre una comarca con muchas limitaciones geográficas también ha sido comentado por la catedrática de Geografía Josefina Gómez Mendoza, quien ha explicado la visión del paisaje de Sierra Morena y de Los Pedroches que se ha tenido en los últimos siglos. Así, se ha detenido en la visión que los ilustrados tenían del territorio como un espacio infructuoso al que había que sacar rendimiento por su carácter baldío y desértico. Esta visión, ha explicado la geógrafa, contrasta con la de los viajeros románticos del siglo XIX, que ven en Sierra Morena un espacio mágico y bello. En este contexto ha ido avanzado hasta los años de la creación de Covap y ha relacionado el surgimiento de la cooperativa con la máxima expresión de ese aprovechamiento del territorio, en unas consideraciones que quedarán reflejadas en el libro conmemorativo.

La importancia de la dehesa.

El catedrático de Ordenación de Montes de la Universidad de Córdoba, Rafael Navarro Cerrillo, ha explicado que la dehesa es el gran valor patrimonial de la comarca de Los Pedroches y ha destacado que su artículo en el libro conmemorativo de Covap versará sobre la función social, económica y natural de la dehesa en la zona, con una proyección futura y con un análisis de fortalezas y debilidades. “La dehesa es un tema muy amplio y complejo, pero la clave es su conservación y aquí en Los Pedroches existe una sensibilidad muy especial hacia su gestión y su sostenibilidad”, ha expresado el catedrático de la Universidad de Córdoba.

El milagro de la leche.

El veterinario, catedrático y científico Juan José Badiola ha destacado en su intervención el “milagro” que ha supuesto convertir a la comarca de Los Pedroches en una de las zonas de producción de leche más importantes de España. “Me fascina cómo aquel grupo de personas pudo configurar un sistema como el de Covap”, ha expresado Badiola, quien ha añadido que “si la ganadería lo significa todo en Los Pedroches, cabe destacar la importancia del vacuno de leche, que se asocia a la España húmeda y cuyo desarrollo ha sido posible de forma excepcional en esta comarca, que es precisamente la cuna de la oveja merina por las especiales características del territorio”.

El escritor y académico Luis Mateo Díez y el periodista Jesús Vigorra han abierto la sesión de tarde del segundo día de las Jornadas de Otoño de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno con una conversación sobre las motivaciones que el narrador tiene para escribir. “La literatura es el acicate de la existencia”, ha expresado Díez, quien ha señalado que desde niño siempre ha tenido la necesidad de escribir para “vivir otras vidas y sentir experiencias que no se encuentran en la vida real”. Definido por Jesús Vigorra como un escritor “muy prolífico”, Luis Mateo Díez ha expresado que sus más de 40 obras editadas se deben a que “escribir es para mí una necesidad”.

Luis Mateo Díez, quien ha leído un emocionante relato  “que podría titularse Infortunio’ se ha definido como una persona discreta y equilibrada, en la que lo sustancial es ejercer el oficio de escritor, sin más pretensiones. “Lo primero para un narrador es escribir, luego después viene la fama, el éxito, las publicaciones o la complacencia”, ha expresado el autor leonés. En una entretenida y amena charla que ha entusiasmado al público asistente, Vigorra y Díez han recorrido las principales características de la singular obra del académico y han hecho referencia a espacios como Celama, territorio imaginario que Díez utiliza en su obra: “Necesitaba un espacio, un topónimo que no me comprometiera, un lugar imaginario donde situar la acción, sin un urbanismo, sin un paisaje concreto”, ha relatado Díez.

Las nuevas tecnologías y el riesgo que suponen para la literatura ha sido otro de los  temas que han abordado Vigorra y Díez, quienes han coincidido en que móviles y tablets “nos roban experiencias, nos reducen la vida imaginaria y la reflexión, tan necesaria para el ser humano”. La conversación ha finalizado con un cuestionario en el que Luis Mateo Díez ha concluido diciendo que el ser humano debe venir al mundo para hacerlo mejor, aunque ha reconocido las limitaciones del hombre y su carácter poliédrico.

La segunda parte de la sesión ha estado protagonizada por el escritor y cineasta Manuel Gutiérrez Aragón y por el escritor y académico José María Merino. El presidente de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, Santiago Muñoz Machado, que ha presentado las dos conversaciones de la tarde, ha definido a Gutiérrez Aragón y a Merino como dos grandes amigos que han tenido vivencias muy cercanas en su aprendizaje narrativo.

Gutiérrez Aragón y Merino han abordado la importancia que posee la literatura oral y la fascinación que produce al ser humano. ¿La oralidad se ha perdido? Se han preguntado ante la importancia que, según han afirmado, ha tenido para ellos contar y escuchar historias habladas como parte de su bagaje intelectual y de su aprendizaje literario.

Ambos han coincidido también en la importancia que tienen los mitos y los arquetipos en la literatura y en la pervivencia de los personajes. “La vigencia reside en el arquetipo y el ejemplo más claro de la literatura española es el Quijote”, han expresado. Así, Merino ha señalado que no hay una buena novela sin un buen arquetipo y Gutiérrez Aragón ha recordado que cuando dirigió la serie de El Quijote “tuve que plantearme cómo la figura de El Quijote y su modelo han sobrevivido en el tiempo, tanto que el personaje de Cervantes ha sido el que más veces ha sido llevado al cine”. En su conversación se han detenido en la tradición de los arquetipos en la literatura y se han referido a la trascendencia y a la vigencia de personajes como Caperucita Roja, Chaplin, Drácula, entre otros. “A la fuerza de estos protagonistas se suma su naturaleza y concepción visual, que contribuye decisivamente a su pervivencia”.

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