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Ilustres empresarios de principios del siglo XX le dieron el mayor esplendor a Los Pedroches

 

  • Población envejecida, dehesa enferma, malas vías de comunicación, desempleo, internet, principales debilidades de la comarca de Los Pedroches

 

Con motivo del ciclo de conferencias que se están realizando dentro de los actos del  veinticinco aniversario de la Asociación de Empresarios de la Comarca de Los Pedroches, Adeco, el pasado jueves su sede estuvo repleta de un grupo de empresarios de diferentes sectores, que acudieron a escuchar la conferencia “Análisis de la evolución empresarial y demográfica en la comarca de Los Pedroches durante el último siglo” impartida por Antonio Arroyo, consejero de Industrias Pecuarias de Los Pedroches y director de diversas entidades bancarias.

Su ponencia estuvo basada en conocer de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos y la importancia de fomentar el espíritu comarcal.  

Arroyo hizo un recorrido por la evolución empresarial de la comarca de Los Pedroches dibujando una radiografía de cómo está la situación económica de la comarca.

Comenzó su intervención hablando del siglo XIX cuando gobernaban los liberales en España y cuando se produjo la desamortización, que trajo consigo unos cambios importantes que afectaron a la comarca de Los Pedroches, como consecuencia de la aplicación de la Ley Madoz, que desamortizaba los bienes comunales y de realengo, 50.000 hectáreas se desamortizan en la dehesa de la Jara, a pesar de estar en contra los Ayuntamientos por ser su fuente de ingresos, pasando estas tierras a ser propiedad de particulares. Por otra parte, 20.000 hectáreas de tierra de bienes de realengo son desamortizadas en la dehesa de la Concordia, que se subastan y también pasan a manos de particulares.

En 1882 al Duque de Osuna se le embargan sus bienes y 35.000 hectáreas que tenía en el Condado de Belalcazar van a parar a particulares.

Llega la industrialización a últimos del siglo XIX a Los Pedroches, se configuran en Pozoblanco dos importantes empresas textiles, una “El Murallón”, creada por Enrique Gosálbez Telor de Alcoy y Julián Arroyo, se trataba de una fábrica de bayetas y de  alumbrado eléctrico, gracias a la cual se inauguró la luz pública en Pozoblanco en 1894. Y la segunda gran empresa que aparece es la fábrica de tejidos de los “Muñoces” que inició su actividad en 1820 y en los últimos años del siglo XIX se mecanizó. Estas empresas llegaron a tener 400 trabajadores.

En el siglo XX en Pozoblanco existía un grupo de hombres pertenecientes a la burguesía liberal que dieron un impulso importante a las industrias de la localidad y de la  comarca para que pasaran a transformar los productos primarios de Los Pedroches. De entre todos estos hombres destaca Moisés Moreno, un farmacéutico de Pozoblanco,  capaz de liderar y agrupar a estas personas para constituir sociedades anónimas, de tal manera que en 1924 se constituye Industrias Pecuarias de Los Pedroches, S.A.  que empieza siendo un matadero de cerdos. Se constituyen también dos fábricas de harina, “Santa Ana” fundada por Doroteo Amor y “San Rafael propiedad de la familia de los Gosálbez.

El afán de estas y otras personas de Pozoblanco era transformar  y aprovechar los recursos de esta zona, de esta manera se constituyó otra sociedad para explotar los Baños de Fuencaliente.

Moisés Moreno, primer presidente de Industrias Pecuarias casado con un familiar de los dueños de la fábrica los Muñoces, anima a su familia para volver a abrir la fábrica en 1917, fábrica que había sido cerrada en 1905 por cuestiones familiares y que en 1922 sufrió un incendio, siendo puesta en funcionamiento diez meses después más amplia y modernizada.

Antonio Arroyo, para dar fe de la calidad y grandeza que atesoraba Moisés Moreno, dio lectura a una semblanza que hizo el Pozoalbense, Cecilio Márquez Tornero, articulista en periódicos locales, que ganó la oposición al Ministerio de Comercio, pero por su condición de republicano fue expulsado del Ministerio y decidió montar un negocio de exportación con la familia de Moisés Moreno, concretamente con su hijo, Miguel. Cecilio envía un escrito a Miguel respondiendo a un artículo que había realizado su padre, Moisés, en el periódico “Cronista del Valle” en los años treinta, que decía en referencia a Moisés, que “siempre fue considerado como una persona emprendedora como pocas, inspirada como es natural del espíritu liberal que de siempre ha sido el motor de toda acción humana progresista,  buscando la propia satisfacción creadora que distingue al hombre superior y al propio tiempo el provecho y bienestar de cuantos  forman la sociedad en la que se vive”.

Arroyo manifiesta que “fue una suerte que estuvieran estas personas en Pozoblanco porque emprendieron todo lo anteriormente citado”.

En los primeros años del siglo XX había también una amplia industria chocolatera, entre ellas la de Hipólito Cabrera. En Villanueva de Córdoba se fundó en 1912 la industria harinera “San José”, que actualmente son los encargados de distribuir la energía eléctrica en la localidad Jarota. En El Viso también existía una industria harinera. En Hinojosa del Duque había mucha actividad agrícola y la Feria de San Agustín era un mercado de mulas con fama nacional.

Por otro lado, Arroyo habla de la demografía y explica que la comarca de los pedroches inicia el siglo XX con 71.106 habitantes, en 1930 cuenta con 93.462 y en 1940 tiene 94.660. Esta prosperidad de la comarca se transforma en un crecimiento de 25.000 habitantes en treinta años, signo de la prosperidad surgida como consecuencia de las circunstancias anteriormente citadas.

El consejero de Industrias Pecuarias continúa su conferencia haciendo referencia a la destrucción que causo la guerra civil española, siendo intervenidas las fábricas de San Rafael e Industrias Pecuarias. Al terminar la guerra la mayoría de los dirigentes antes citados habían muerto, entre ellos, Moisés Moreno, dos hermanos de la familia de los Muñoces, Doroteo Amor.

Antonio Varo, director del banco español de crédito y primer secretario de Industrias Pecuarias, fue un personaje importante de la banca en la zona republicana pero al terminar la guerra lo depuran porque pertenecía a la masonería y eso estaba muy perseguido, afirma Arroyo.  

Todo quedó intervenido en la posguerra, las cartillas de racionamiento duran hasta 1952, en aquellos años solo existía una economía de subsistencia.

Al terminar la guerra, los alemanes vinieron a Pozoblanco porque conocían su gran actividad minera y constituyen una sociedad minera. Su objetivo era buscar wolframio, un mineral estratégico que funde a 3.400 grados y que utilizaron en la 2ª Guerra Mundial.

Arroyo habla de la miseria que existía en la posguerra, a un vaquero se le pagaban 6 pesetas al día, un talador cobraba 12 pesetas diarias.

Llegan los años sesenta y con ellos un despegue económico en España, es entonces cuando se produce un desarrollo industrial importante consistente en una apertura al exterior, en unas políticas fiscales y en un tipo de cambio interesantes, este desarrollo industrial llega a las grandes capitales que necesitan mano de obra, de esta forma los habitantes de las zonas rurales se desplazan a las zonas industriales y comienza una importante despoblación en la comarca de Los Pedroches, perdiendo casi 40.000 habitantes.

En estos años aparece el mundo cooperativo. En Pozoblanco se constituye la cooperativa Olivarera de Los Pedroches, COVAP, cooperativas de panaderos y carpinteros, pero por encima de todas comienza a destacar Covap, empezando a ser un elemento de transformación fundamental en la zona, comenzando con un camión de maíz, comprado gracias a la unión de varios ganaderos, fabricando pienso y recogiendo  leche a los pocos ganaderos que había por aquel entonces en la comarca.

En Villanueva de Córdoba y en Hinojosa del Duque también aparecen las transformadoras de cerdo ibérico, retomando de esta manera la actividad interrumpida por culpa de la guerra civil.

Al terminar la guerra, la viuda de Moisés Moreno, vende la sociedad Industrias Pecuarias de Los Pedroches a unos señores de Sevilla, que posteriormente darían en  quiebra. En 1951el Banco Hispanoamericano, que era el que le había concedido los créditos y por tanto el dueño de la fábrica, la vende a Bartolomé Torrico, de Villanueva de Córdoba, siendo definitivamente cerrada en 1981.

En los años 70 y 80 aquellas primeras empresas del siglo XX que existían en la comarca van desapareciendo y aparecen otras actividades como los almacenes coloniales, entre ellos Alejo García, aunque desaparecen también. Aparecieron empresas de transportistas, sanitarios, de la construcción y vuelve el sector textil, aunque desde otra perspectiva.

Aparece el sector servicios y es Pozoblanco quien principalmente los presta a la comarca, convirtiéndose en el centro de los servicios sanitarios, educativos, administrativos y culturales.

La situación actual y debilidades de nuestra comarca, según Arroyo, son la población en disminución y envejecida, una dehesa enferma, malas vías de comunicación, un sector primario subvencionado hasta 2020, un sector lácteo con incertidumbre por la eliminación de cuotas lácteas, el alto índice de desempleo, iniciativas empresariales atomizadas, la dura crisis de la construcción que ha arrastrado a muchas empresas y la amenaza de las compras por internet.

Sus fortalezas, continua Arroyo, son las siguientes: la industrialización del sector cárnico y el sector servicios como generador de empleo, sectores emergentes como el de la energía y las instituciones de apoyo que actualmente existen.

Arroyo plantea una pregunta en el tramo final de su conferencia ¿hacia dónde debemos de ir? Una actividad empresarial de éxito es aquella que produce bienes y servicios, que cubre las necesidades de los ciudadanos con un ratio de calidad-precio que los ciudadanos estén dispuestos a pagar.  Habría que ver cuáles son las demandas de la sociedad que se puedan satisfacer. La sociedad de hoy está interconectada, por lo tanto las empresas de Pozoblanco y comarca tienen que tener posicionamiento en internet. La sociedad también está internacionalizada, por lo que es importante saber inglés. La sociedad demanda productos sanos y calificados. Se valora la naturaleza y en la comarca tenemos recursos que podemos poner a disposición de los visitantes y también se valora lo exclusivo.

Para ser emprendedor hay que conocer el mercado al que nos queremos dirigir, política de precios, quienes van a ser los competidores, hacer un plan de negocio, hacer una campaña de lanzamiento, de imagen, canales de distribución, objetivos comerciales, medir la satisfacción de los clientes, estructura de recursos humanos y plan financiero.

Arroyo termina su intervención con una frase de Thomas Edison “Todo proyecto de éxito tiene un 10% de inspiración y un 90% de transpiración”.

El ciclo se cerrará con la conferencia “La economía y la justicia en España: situación actual y pronósticos de futuro” encuadrada dentro de las Jornadas de Otoño, se contará con la presencia del catedrático de Economía Aplicada, José Luis García Delgado; con el catedrático de Economía aplicada de la Universidad de Zaragoza, Eduardo Bandrés Moline; y con el vicepresidente del Tribunal Supremo, Ángel Juanes Peces. Tendrá lugar el día 18 de noviembre en el Salón de actos del Recinto Ferial.

SONIDO DE LA CONFERENCIA COMPLETA

 

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