Estás en
Inicio > Belalcázar > Hallado un conjunto megalítico en Belalcázar del año 3000 a.C.

Hallado un conjunto megalítico en Belalcázar del año 3000 a.C.

hallado-conjunto-megalitico-belalcazar

 

La Asociación Cultural de Historia y Arqueología Turdulia Belalcazarensis, ha hallado un conjunto megalítico, que han denominado “Belalcázar I”, compuesto por un 𝗰𝗼𝗻𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝟭𝟬 𝗱𝗼́𝗹𝗺𝗲𝗻𝗲𝘀, 𝟮 𝗰𝗵𝗿𝗼́𝗺𝗹𝗲𝗰𝗵𝘀, 𝟮 𝘁𝘂́𝗺𝘂𝗹𝗼𝘀 𝘆 𝟭 𝗺𝗲𝗻𝗵𝗶𝗿, así como por 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗰𝗮𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗺𝗽𝗼𝘀𝘁𝗲𝗿𝗶́𝗮 esparcidos por todo el entorno que, dada su extensión, hacen sospechar de un asentamiento sólido y continuado en el tiempo. Probablemente de la época 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗲𝗹 𝗡𝗲𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗳𝗶𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗹𝗰𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 (𝟯𝟱𝟬𝟬 𝗮.𝗖. – 𝟮𝟮𝟬𝟬 𝗮.𝗖.).

Geográficamente, el área donde se hallan los restos megalíticos se sitúa dentro de la penillanura de Los Pedroches, en las estribaciones de Sierra Morena y dentro del término municipal de Belalcázar (Córdoba). La morfología de la zona viene definida por la presencia de colinas suaves, redondeadas y con abundantes afloramientos graníticos y pizarrosos, lo que permite un fácil acceso a materiales de construcción. Hidrográficamente, este terreno se asienta en la cuenca del Guadiana, siendo bañado por uno de los arroyos que vierte sus aguas en el río Zújar, el afluente más caudaloso de la margen derecha del Guadiana. Pese a su acusado régimen estacional –con veranos secos y calurosos e inviernos suaves pero más lluviosos–, su cercanía a los mismos le asegura el suficiente suministro de agua durante la mayor parte del año, así como lo convierte en 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝘇𝗮, 𝗲𝗹 𝗽𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗲𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗮. La vegetación actual en esta zona es escasa dada la fuerte presión de la cabaña ganadera existente que impide su proliferación, encontrándose caracterizada primordialmente por el bajo matorral, aunque reducido este a la mínima expresión en el área de nuestro interés.

En lo que respecta a las vías de comunicación, la zona se encuentra en un enclave privilegiado, caracterizado por ser uno de los pasos naturales entre la meseta y el sur de la Península Ibérica, lo que ha permitido en el transcurso de los tiempos el contacto entre pueblos y facilitado el comercio y el intercambio de costumbres. Así pues, nos hallamos en un 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗺𝘂𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗮𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗮𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗲𝗿 𝗱𝗲 𝗿𝗮𝗶𝗴𝗮𝗺𝗯𝗿𝗲.

Centrándonos en el conjunto megalítico, este se encuentra localizado a lo largo y ancho de un pequeño monte, en cuyo cénit se yergue majestuoso e imponente un 𝗺𝗲𝗻𝗵𝗶𝗿 𝗱𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗲 𝟮 𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝘀 que descansa junto a lo que parece otro similar en posición supina. De ellos salen a izquierda y derecha diferentes ortostatos de menor tamaño dispuestos en dos líneas paralelas que parecen responder a un esquema circular, y que conforman un 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗰𝗵𝗿𝗼́𝗺𝗹𝗲𝗰𝗵. Esta formación, sin duda, preside y domina el recinto, en lo que parece ser su lugar más solemne.

A continuación, unos metros más allá, pero manteniéndonos aún en la parte más elevada de la loma, encontramos en línea recta 𝗱𝗼𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗼́𝗹𝗺𝗲𝗻𝗲𝘀 formados por ortostatos graníticos de diferentes tamaños, pero en cuya cabecera se encuentra uno de mucho mayor tamaño que destaca sobre los demás y que, a modo de menhir, delimita la cabecera de la cámara.

Alejándonos de esta zona preferente hacia los laterales y cayendo por la ladera a cotas de inferior elevación, se suceden a lo ancho y largo de la loma 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗰𝗮𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗱𝗼́𝗹𝗺𝗲𝗻𝗲𝘀, en diversos estados de conservación, rodeados por una importante cantidad de material lítico disgregado por el área, origen de otras posibles construcciones y/o dólmenes, en lo que bien parece constituir una 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗲 𝗱𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗿𝗼́𝗽𝗼𝗹𝗶𝘀 𝗷𝗲𝗿𝗮𝗿𝗾𝘂𝗶𝘇𝗮𝗱𝗮 cuyos miembros de mayor importancia reposaban en las zonas más elevadas y cercanas al menhir y el chrómlech situados en la cima.

Continuando en la línea recta que delimitan las construcciones principales, y bajando a las cercanías del arroyo que circunda el recinto, nos encontramos con un 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝗰𝗵𝗿𝗼́𝗺𝗹𝗲𝗰𝗵 𝗽𝗶𝗿𝗲𝗻𝗮𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗼𝘀 𝟮𝟯 𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝗮́𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼 y 75 de circunferencia, muy bien delimitado por gran cantidad de litios de todos los tamaños y que descansa sobre una superficie plana en cuyo interior no se encuentra ningún signo de construcción ni sepultura aparente. Junto al mismo se ha encontrado una 𝗽𝗶𝗲𝗱𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗺𝗼𝗹𝗲𝗿 𝗱𝗲 𝗴𝗿𝗮𝗻 𝘁𝗮𝗺𝗮𝗻̃𝗼, lo que demostraría el carácter agricultor de la población ahí asentada.

Se trata, pues, de un 𝗰𝗼𝗻𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗺𝗲𝗴𝗮𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿 𝗼𝗿𝗱𝗲𝗻 dadas sus importantes dimensiones y el buen estado general de conservación que posee. Actualmente, el conjunto megalítico “Belalcázar I” se encuentra en proceso de solicitud para su declaración como Bien de Interés Cultural (con categoría de “zona arqueológica”, de resultar posible), para así asegurar su total protección y conservación.

Tal y como hemos comentado, se trata de una 𝘇𝗼𝗻𝗮 𝗮𝗿𝗾𝘂𝗲𝗼𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮 𝗮𝘂́𝗻 𝘀𝗶𝗻 𝗰𝗮𝘁𝗮𝗹𝗼𝗴𝗮𝗿 y totalmente inexplorada, que ofrece un campo de trabajo extenso y bien conservado. Si lo hallado en superficie –y contemplable a simple vista– ya resulta de gran valor, aquello que se oculte bajo el sustrato puede atesorar un valor arqueológico incalculable. Por ello, desde nuestra Asociación, alentamos a las diferentes Administraciones e investigadores a actuar y obtener los permisos necesarios para realizar las prospecciones y estudios que consideren pertinentes en la zona, y que permitan 𝗱𝗲𝘀𝗰𝘂𝗯𝗿𝗶𝗿 𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗲́𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝗰𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗹𝗼 𝘀𝗶𝘁𝘂́𝗲𝗻 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗿𝗲𝗹𝗲𝘃𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗶𝗻𝗰𝗶𝗮, como así entendemos que merece ser considerado.

Artículos similares